Existen varios tipos de juegos de azar, por ejemplo el juego bingo, es un juego para el que no se requiere ningún tipo de habilidad, sólo se necesita suerte. El bingo se encuentra en el grupo de juegos que utilizan sistemas mecánicos o electrónicos, como las loterías y las máquinas tragaperras, donde los resultados son aleatorios y no es posible extraer una conclusión en cuanto a su predictibilidad.
Por otra parte, en lo que se refiere a la predictibilidad de las apuestas, existen los juegos que no utilizan sistemas mecánicos. Ejemplos de estos juegos son las apuestas deportivas y las carreras de caballos, donde los apostadores pueden utilizar su experiencia y conocimientos para realizar cierta predictibilidad que mejore las posibilidades de obtener resultados exitosos.
Las tres variables de las apuestas son: la predictibilidad antes mencionada, los beneficios acordados entre las partes y la cantidad de la apuesta. Una apuesta es una predicción de entre un grupo de posibilidades. El beneficio de una apuesta será mayor cuanto menores sean las posibilidades calculadas.
Además, se debe tener en cuenta la cantidad de modalidades de apuesta que existen: las apuestas unilaterales, apuestas bilaterales y apuestas extendidas. Sin embargo, es en el ámbito de los las apuestas deportivas y los juegos de azar donde el espíritu de las apuestas se ve mejor reflejado.


